Consejos para Padres de Ni?os Obesos

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La obesidad infantil es un grave problema de salud, este problema ser? en unos años la enfermedad más peligrosa a la que la sociedad tendr? que luchar. Los problemas derivados de la obesidad son muy ?mplios por ello es bueno que los padres tomen cartas en la alimentación de sus hijos.

Cuando decimos tomar cartas en el asunto, no nos referimos a las prohibiciones, esta a menudo esté comprobado que no sirven de mucho, tan solo para crear situaciones tensas y en algunos casos por culpa de la ansiedad, provocar daños mayores debido a ingesta de alimentos incontrolada.

La obesidad infantil se puede tratar de otras maneras más positivas para todos, os queremos mostrar unos peque?os ejemplos para que los padres que tienen ni?os obesos en casa los puedan poner en práctica y así mejorar la salud y la esperanza de vida de sus hijos.

El principal consejo que podemos dar es que los padres debemos ser el ejemplo de nuestros hijos, por tanto si queremos hacer un cambio alimentario en nuestro hijo, debemos aplicarnos el cuento a nosotros mismos y unirnos en la causa predicando con el ejemplo. El sacrificio de forma conjunta es mucho más positivo y une más a las personas.

Cuando pongamos en práctica el consejo anterior, hay que premiar y elogiar al ni?o por haber comido más verduras que dulces, obviamente el elogio no deben ser golosinas o comida basura. Esto lo que nos permite es subir su autoestima, normalmente por culpa de su físico y básicamente por culpa de la sociedad en la que vivimos, los ni?os obesos son etiquetados y eso hace que su confianza sea baja, por ello no hay que bromear sobre cuestiones de peso o problemas derivados de este.

Es imprescindible que actuemos como una familia unida, que procuremos los alimentos apropiados y escuchemos a nuestros hijos, esto es como una carrera de marat?n, es un camino largo y duro pero que si se apoyan los unos a los otros acaba saliendo adelante.

VIA | Vit?nica
FOTO | Combined Media

La Obesidad en los Ni?os

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad y el sobrepeso han alcanzado caracteres de epidemia a nivel mundial. Las cifras asustan. M?s de mil millones de personas adultas tienen sobrepeso y, de ellas, al menos 300 millones son obesas.

Pero, ?Qué es la obesidad? Se trata de la acumulación excesiva de grasa corporal, especialmente en el tejido adiposo, y que se puede percibir por el aumento del peso corporal cuando alcanza 20% a más del peso ideal según la edad, la talla, y sexo de la persona en cuestión.

Para calcular el peso ideal de un ni?o entre 2 y 5 años de edad, aunque de forma apenas aproximada, hay que multiplicar la edad en años por dos más ocho. Ejemplo: para saber cuánto debe pesar, en media, un ni?o de cinco años, multiplica la edad (5) por 2 y suma 8. Es decir, 5×2+8=18kg. Insisto que este método no es exacto. Se trata de apenas una ilustración. Lo cierto es consultar y considerar lo que diga el pediatra del ni?o.

Para muchas familias, el tener un hijo gordito, mofletudo, y lleno de pliegues es todo un logro, una se?al de que el ni?o esté bien, fuerte, y lleno de salud. Pero los expertos en nutrición infantil no piensan igual. Y van a más: dicen que estas familias están muy equivocadas. Lo que importa no es que el ni?o esté gordo o delgado. Lo que interesa es que el ni?o esté sano.

Y es ah? donde quer?amos llegar.?La obesidad infantil?es ya?una enfermedad emergente. Tanto en Europa como en Estados Unidos, desde los años noventa hasta hoy, la incidencia de la obesidad infantil se ha duplicado. España se ha convertido en el cuarto pa?s de la Unión Europea con mayor n?mero de ni?os con problemas de sobrepeso, presentando un cuadro de obesidad en un 16,1% entre menores de 6 a 12 años de edad.

Entonces, ¿Qué y cuánto debe comer un ni?o? No existe una cantidad exacta de comida a que debe consumir un ni?o. Cada ni?o es un mundo distinto, y sus deseos y necesidades son diferentes. En raz?n de eso, es el ni?o el que puede decir, con exactitud, cuánto puede comer. Y no se puede obligarle a que coma más. Ni por las buenas ni por las malas. Normalmente, los ni?os comen más que las ni?as, pero en cuestión de apetito no se puede generalizar.